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sábado, 16 de noviembre de 2013

Dime en que trabajas y te diré lo que comes!

Estudios recientes, han confirmado que en la mayoría de los casos , el trabajo de las personas condiciona sus hábitos alimenticios. Cambiando por lo tanto nuestras necesidades de consumo de acuerdo al panorama en el que nos desarrollamos.

La modernidad ha modificado los hábitos a partir de la urbanización de la dieta o la proliferación de la comida rápida, hasta el punto de que los empleos en las sociedades modernas delimitan los horarios y el consumo de alimentos.

Todos estos cambios consiguieron provocar un giro en la concepción del individuo y sus necesidades, repercutiendo al fin y al cabo en su alimentación.

Las consecuencias, hoy en día, es que en muchas ocasiones, las personas encuentran delimitado  el ritmo de sus actividades por culpa de su trabajo, siendo al final él el que decide cuándo, qué, dónde y con quién comer.

Descubre más sobre los distintos tipos de trabajo y el tipo de alimentación que se relaciona como prototipo aquí...

jueves, 14 de noviembre de 2013

Las bromas son como la sal: se deben usar con gran precaución

Los españoles consumen de media 10 gramos de sal al día, el doble de la cantidad recomendada por la OMS. Dato que se ha dado a conocer por la Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con el motivo del Día Nacional de la Hipertensión el pasado 10 de octubre.

La OMS recomienda un máximo de 5 gramos diarios para mantener los valores de presión arterial en niveles aceptables y así reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Los expertos no desechan el sal en las comidas, ya que este condimento es necesario para el buen funcionamiento del organismo (hidrata y regula los fluidos corporales, mantiene en pH de la sangre, y ayuda en el impulso nervioso y relajación muscular).
El inconveniente es que nosotros nos olvidamos de que los alimentos ya contienen una cantidad "oculta" de sal.



La Dra. Nieves Martell, presidenta de la SEH-LELHA, alerta del peligro de la ingesta descontrolada de platos precocinados y de otros alimentos ricos en grasas saturadas, sodio y ácidos grasos trans. Explica también que "la ingesta excesiva de sal y el reducido aporte de potasio característicos de la alimentación del mundo occidental han condicionado, junto a la obesidad y al sedentarismo, un aumento progresivo de la incidencia y prevalencia de la hipertensión arterial" .

¿Qué podemos hacer entonces para administrar la cantidad de sal que ingerimos día a día?
Para controlar el consumo de sal, los expertos recomiendan por ejemplo analizar detenidamente el etiquetado de los productos que queremos comprar, aumentar en consumo de frutas y verduras, disminuir poco a poco el consumo  de sal haciendo que el paladar se vaya acostumbrando o utilizar como alternativa zumo de limón, pimienta u otras especies para potenciar el sabor de las comidas.

Infórmate más aquí.